Periolistos 1
Periodistas que pensaron que sabian mas que el sistema
¿Qué tienen en común estas dos películas? Nada. Absolutamente nada. Salvo que el periodista acabó muerto.
Por un lado, *War Machine*: Brad Pitt haciendo de general con ínfulas, la OTAN como un chiste mal contado, y una guerra que parece un error de cálculo con esteroides. Por el otro, *Kill the Messenger*: Jeremy Renner haciendo de **periolisto** canoso que descubre que la CIA traficaba crack en Los Ángeles para financiar a sus amigos los Contras. Una es una sátira suave. La otra, un drama que intenta parecer valiente. Las dos son productos Netflix. Las dos son, en el fondo, el mismo episodio de *Black Mirror* pero sin espejo.
Porque si quitas la pintura Hollywood, lo que encuentras es esto: dos tipos escribieron lo que no debían. Dos artículos que hicieron temblar sillas en el Pentágono y en Langley. Dos **periolistos** que aprendieron lo que cuesta hacerse el listo en el imperio más amado del planeta. Y ojo, que esto no es una advertencia. Es un recordatorio.
**Michael Hastings**: treinta y tres años, un coche choca contra un árbol de Los Ángeles. Los bomberos llegaron, miraron, y dijeron: “conducción temeraria”. Nadie preguntó por qué un periodista que acababa de tumbar a un general mandaba correos diciendo “el FBI me sigue, necesito desaparecer” [1]. Nadie preguntó por qué su Mercedes, un coche de alta gama, estalló como si llevara una bomba lapa. La versión oficial: un accidente. Restos de uso de drogas ‘no reciente’ que taparon la boca de la que taparon la boca de la mayoría. La versión no oficial: no te juegues a los detectives si duermes con el imperio. Comentó a amigos que tenía una gran historiaa sobre la CIA. Eso es ser un cadáver con pase de prensa. versión no oficial: no te juegues a los detectives si duermes con el imperio. Comentó a amigos que tenía una gran historiaa sobre la CIA. Eso es ser un cadáver con pase de prensa.
**Gary Webb**: cuarenta y nueve años, dos tiros en la cabeza. Dos. El forense, dictaminó "suicidio atípico" [2]. Traducción: "esto no se sostiene ni con un ejército de abogados, pero cobro de la administración". Porque, claro, todo el mundo sabe que cuando un periodista arruinado, acosado y desprestigiado por los grandes medios se quiere suicidar, lo más natural es pegarse un tiro, esperar a que el cerebro no se derrame del todo, y luego volver a apretar el gatillo. La CIA no tuvo que ensuciarse las manos. *The Washington Post* y *The New York Times* hicieron el trabajo sucio por ellos: llamaron a Webb sensacionalista, enterraron su investigación, lo dejaron solo y luego, cuando ya nadie miraba, apareció con dos agujeros en la cabeza [3]. Moraleja: por listo, muerto. Y encima con el obituario escrito por los mismos que te mataron.
Y ahora viene lo mejor: **Hollywood ha convertido sus muertes en entretenimiento**. Pagas tus nueve euros al mes, te sientas en el sofá con las palomitas, y ves a Brad Pitt fruncir el ceño mientras en la vida real ningún general ha pisado la cárcel, ningún agente de la CIA ha declarado ante un juez, y ningún expediente se ha abierto. El espectáculo continúa. Los **periolistos** —los de verdad, los que se creyeron más listos que el sistema— también continúan. Pero en el cementerio. O en la cuneta. O en una caja de madera barata mientras Netflix se frota las manos con los derechos de autor.
Así que si eres de esos que piensa que puede desvelar los trapos sucios del imperio y salir indemne, apunta: igual hasta te hacen una película. Pero te la harán cuando ya no puedas cobrar. Cuando no puedas decir “esto no fue un accidente”. Cuando no puedas enseñar el correo electrónico que desapareció de tu bandeja. Porque **periolisto** que se precie, o acaba en la morgue o acaba en la pantalla. Pero nunca en los dos sitios a la vez. A no ser que cuentes las visitas de los guionistas al forense para tomar notas sobre el ángulo de los disparos.
Porque al final, lo que tienen en común estas dos películas no es el género ni el reparto. Es que los protagonistas de verdad —los **periolistos** que escribieron la historia antes de que la produjeran— están muertos. Y nadie, absolutamente nadie, ha ido a la cárcel. El general McChrystal da conferencias por cien mil dólares. Los agentes de la CIA siguen cobrando su pensión en Virginia. Y los grandes periódicos que lincharon a Webb siguen publicando editoriales sobre la libertad de prensa.
Pero oye, que resulta que **Netflix ya está preparando la segunda parte de *War Machine***. Porque con un cadáver no hay bastante. Hay que hacer franquicia. Seguro que esta vez el general pide perdón. Seguro que esta vez la CIA abre sus archivos. Seguro que esta vez el **periolisto** no se muere al final. O sí, pero con más explosiones. Y con un cameo de Brad Pitt en la escena del incendio.
Mientras tanto, en el mundo real, los Hastings y los Webb siguen muertos. Los generales, jubilados con honores. Los agentes, en algún país sin extradición. Y los **periolistos** que quedan, mirando debajo del coche cada vez que van a trabajar. Y leyendo los titulares sobre la segunda temporada. Y preguntándose si ellos serán los próximos en tener su propia película. Pero oye, que la segunda parte está en desarrollo. Seguro que esta vez sí investigan de verdad. Seguro.
Referencias [1] Hastings, M. (2013, 18 de junio). Correo electrónico a sus abogados y familiares horas antes de su muerte, citado en *The Guardian*: “Michael Hastings’s final emails: ‘The FBI is investigating me’”. Recuperado de https://theguardian.com/world/2013/jun/19/michael-hastings-fbi-investigation-emails [2] Sacramento County Coroner’s Office. (2005, 10 de enero). *Report on the Death of Gary Webb* (Caso Nº 04-5467). Véase resumen en *Los Angeles Times*: “Gary Webb’s death ruled a suicide”. Recuperado de https://latimes.com/archives/la-xpm-2005-jan-11-me-webb11-story.html [3] Daunt, T. (2005, 11 de enero). “Gary Webb’s Suicide: Questions Linger”. *Los Angeles Times*. Recuperado de https://latimes.com/archives/la-xpm-2005-jan-11-me-webb11-story.html [4] Para el contexto del desprestigio mediático a Webb, véase *Columbia Journalism Review* (1996): “The Dark Alliance Controversy”. Para el accidente de Hastings, véase *Los Angeles Police Department* (2013): “Collision Report 13-1984”.














